¿Cómo funcionan las estrellas?
por el Dr. Frank Bash(1)
Aunque las estrellas son muy grandes y muy calientes,
son relativamente simples. Existen algunas complicaciones cuando
se forman y cuando mueren. Durante largos periodos de la vida de una estrella,
los cambios se producen muy lentamente. Tan lentamente que los astrónomos
que estudian las estrellas consideran la masa de una estrella, su tamaño,
temperatura y luminosidad como constantes.
Existen estrellas con una gran variedad de tamaños
y colores, pero todas ellas brillan porque están muy calientes.
Su color (blanco, rojo, naranja, blancoazulado) mide directamente su temperatura.
La temperatura superficial de una estrella indica cuanta energía
emite por unidad de área. La energía que la estrella emite
por unidad de área multicada por la superficie de la estrella da
la luminosidad de la estrella. La luminosidad de la estrella mide cuanta
energía emite en forma de radiación por segundo, de la misma
forma que el número que aparece grabado en una bombilla indica la
energía que ésta emite por segundo.
Luminosidad no es lo mismo que brillo. Una bombilla de 100 watios tiene
una luminosidad constante pero puede aparecer menos brillante cuanto más
lejos esté. Una estrella débil puede parecerlo por estar
muy lejos, ser pequeña, o tener una baja temperatura, o las tres
cosas a la vez.
La temperatura superficial del Sol es en torno a 10000 grados y su diámetro
es aproximadamente 100 veces el de la Tierra. Las estrellas más
calientes son alrededor de 10 veces más calientes que el Sol, y
las más frías tienen aproximadamente la mitad de la temperatura
del Sol. El tamaño de una estrella puede cambiar drasticamente cuando
se forma o cuando muere, pero durante la mayoría de su vida, el
tamaño de una estrella permanece más o menos constante, y
pueder estar en el rango entre 20 veces el diámetro del Sol y un
décimo del diámetro solar.
Las estrellas necesitan reemplazar la energía que emiten al espacio.
Una estrella podría expandirse sin control o colapsar sobre si misma
si las fuerzas de gravedad y la presión interna del gas no está
en equilibrio en cada punto de la estrella. La temperatura de una estrella
aumenta desde la superficie hasta su núcleo. Las temperaturas en
el núcleo, que varían dependiendo del tipo de estrella, son
tan altas y la presión del gas tan enorme que ni sólidos
ni líquidos pueden existir. El núcleo de una estrella se
compone solamente de gas. La temperatura del núcleo del Sol es más
de 26 millones de grados, y el gas está comprimido hasta unas 12
veces la dénsidad del plomo.
Por mucho tiempo antes de descubrir su fuente de energía los
astrónomos supieron la temperatura superficial del Sol, su luminosidad
y su tamaño. Evidencias geológicas, entre otras pistas, sugieren
que el Sol ha sido estable durante cinco mil millones de años. Una
piedra de carbón con la masa del Sol y produciendo su luminosidad
se abría consumido en 300000 años, por lo que el Sol no puede
sacar su energía quemando carbón o por cualquier otra reacción
química.
El descubrimiento de la reacciones nucleares en la Tierra permitió
a los astrónomos resolver el misterio del origen de la energía
del Sol. Inicialmente, al descubrir que la fisión
(fragmentación) de átomos pesados como el uranio o el plutonio
produce grandes cantidades de energía, se pensó que se había
solucionado el problema. El análisis químico de la luz de
las estrellas indica que hidrógeno, el átomo más simple,
es con diferencia el elemento químico más abundante en las
estrellas, incluyendo el Sol. Solamente pequeñas cantidades de plutonio
y uranio están presentes en las estrellas. Claramente, la fisión
no está manteniendo a las estrellas, si no que se trata de otro
tipo de reacción nuclear. Cantidades enormes de energía pueden
ser producidas a partir de la fusión nuclear,
en la cual átomos pequeños como el hidrógeno se combinan
para producir elementos más pesados.
Las estrellas estables como el Sol fusionan átomos de hidrógeno
produciendo helio. Para mantener su temperatura constante y reemplazar
la energía que emite al espacio, el Sol convierte casi 700 millones
de toneladas de hidrógeno en helio cada segundo. El hidrógeno
que hay en el núcleo del Sol durará otros cinco mil millones
de años.
Las estrellas pasan la mayor parte de su vida "quemando" hidrógeno,
combinando cuatro átomos de hidrógeno para formar uno de
hélio y producir energía. Cuando el hidrógeno se agota,
la quema se detiene, la estrella se enfría, la presión cae,
y la estrella comienza a colapsar. La energía del colapso calienta
el núcleo, a veces lo suficiente para arrancar de nuevo la fusión,
esta vez combinando helio para formar carbono. La estrella se situa en
una nueva fase estable, aunque esta vez será más corta que
la anterior porque el helio es menos abundante que el hidrógeno.
El ciclo de enfriamiento, colapso, y reinicio de la fusión a
partir de los productos del ciclo anterior puede continuar hasta que la
estrella ha convertido su núcleo en hierro. La estrella nunca será
tan eficiente en producir energía como fue cuando el núcleo
era casi todo hidrógeno. La transformación de una tonelada
de hidrógeno en helio produce más energía que la fusión
de una tonelada de ningún otro elemento. El proceso de fusión
se detiene con el hierro. Los elementos más pesados que el hierro
solo producen energía a través de fisión, y las estrellas
no cambian de fusión a fisión.
Las reacciones de fusión tambien explican de donde provienen
el carbono y los elementos más pesados. Los átomos de carbono
en la tinta de este papel y los mismos ojos con los que estás leyendo
estas palabras fueron forjados, en algún tiempo pasado entre la
creación del Universo y el nacimiento del Sol y la Tierra, en el
corazón de una estrella. Cuando la estrella murió, depositó
los productos de las reacciones de fusión en el medio que la rodeaba.
El Sol, la Tierra, y el resto del Sistema Solar se formaron a partir del
hidrógeno, carbono y otros elementos en esa nube de gas enriquecido.
Por tanto, esas estrellas que enriquecieron o, según se mire, contaminaron,
nuestra vecindad hicieron posible nuestra existencia.
(1) El Dr. Frank Bash
es el director del Observatorio McDonald de la Universidad de Tejas en
Austin.
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